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Mucha guasa generó el discursito de Rajoy hablando de esa niña que quiere que viva con dos padres que trabajen –padre y madre, claro- y que sean felices comiendo perdices. Pero miedo me da pensar en el futuro de esa, y de otras muchas niñas, si llegase a gobernar el señor Rajoy. Miedo me da pensar en la clase de futuro que el señor Rajoy quiere para esa niña ideal de sus desvelos.
No dijo, que si él gobernase, esa niña es posible que tuviera que ir a un colegio concertado, con educación religiosa impuesta, porque el PP no tiene el menor interés en la enseñanza pública.
Tampoco dijo que si el gobernase, cuando estudiase, con esa cantinela del “esfuerzo” que tanto me recuerda a aquel siniestro “la letra con sangre entra” tendría que verse sometida a una férrea disciplina en su aprendizaje, y que, si no fuese muy brillante, se vería abocada a abandonar sus estudios, por que antes que procurar profesorado de apoyo, el PP lo que quiere es volver a los “pelotones de los tontos” y la educación clasista.
Cuando esa niña de los desvelos de Rajoy creciera, educada en la “única” moral, la cristiana, porque Rajoy aboliría cualquier enseñanza de tipo laico, como la Educación para la Ciudadanía, tendría que tener mucho cuidado en no quedarse embarazada. Porque seguramente la sanidad pública se negaría a proporcionarle la “píldora del día después”. Y si se quedase preñada, es muy posible que se viera condenada a parir quisiese o no, porque de hacerlo tal vez se viera abocada a la cárcel. Y tendría que invocar a todos los dioses, para no padecer una enfermedad cuya cura dependiese de la investigación con células madre, porque es más pecado la utilización de una célula fecundada que dejar morir a una persona, aquejada de una enfermedad, porque “Dios lo había querido”.
Y si la niña de Rajoy tuviese una opción sexual diferente a la permitida por la Iglesia, esa que hace imposible cualquier relación no encaminada a la procreación, nunca podría casarse con la mujer amada, porque el matrimonio es cosa de una mujer y un hombre. Un hombre que mande y decida, en una familia jerarquizada ¡faltaría más! A la hora de trabajar, la niña de Rajoy es posible que se viera condenada a cobrar menor salario por el mismo trabajo, porque el señor Rajoy derogaría la ley de Igualdad, porque ni a la derecha ni a la iglesia les parece bien ni la igualdad ni la discriminación positiva que haga que el 51% de la población, despegue de una vez de un sometimiento milenario, del que parece aún le cuesta a muchos desprenderse.
En fin, que si gobernarse el PP la pobre niña de Rajoy crecería y se haría mujer en una sociedad intolerante, discriminatoria y casposa. Una sociedad en la que como dijo en su día quien colocó a Rajoy en el cargo, más que mujeres libres, prefieren a la “mujer-mujer”, esto es, la mujer sometida, sumisa, recatada y pacata. Que antes que a su propio pensamiento atiende al pensamiento impuesto por la Conferencia Episcopal o los Legionarios de Cristo.
Pobre niña de Rajoy, como la pobre tuviera que depender de la libertad que le proporcionase ese personaje.
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