Una construcción avasallante
21 Noviembre, 2008
Según pasan las semanas vecinos y viandantes van viendo como de la nada emerge el edificio de la nueva ermita de la plaza de Oriente.
Como hay gustos para todos, y para gustos hay colores, habrá quien piense que es una magnífica obra… otros lo vemos de un modo más crítico.
Consideraciones aparte sobre las construcciones eclesiales, que desde hace muchos siglos viene creando una arquitectura un tanto avasallante, para materializar el poder de la iglesia triunfante, sobre todo desde la época de la contrarreforma, no siempre ha aunado el buen gusto estético con sus propósitos de crear monumentos a la mayor gloria de Díos.
Lejos de las maravillosas construcciones románicas, o de las airosas catedrales góticas, a partir del siglo XVI la iglesia le dio más importancia a hacer de la arquitectura un símbolo de su poder, que a crear templos que se ajustaran a los preceptos evangélicos.
Y siguiendo esos modos, en pleno siglo XXI, aún parece seguir aplicando esos modelos. No hay más que ver la construcción de la nueva ermita de la Plaza de Oriente, que a despecho de los vecinos de la zona ha acabado con la hermosa masa arbórea que allí había, y que será substituida, según se pudo ver en el proyecto cuando a bombo platillo se hizo público, por unos cuantos macetones y muchas toneladas de cemento.
Y en medio de todo, la ermita, una ermita que poco responde al nombre, si miramos un manual de historia del arte, y descubrimos el concepto que de ermita había cuando estas se construían en estilo románico.
Por que la nueva iglesia que se construye en la plaza de Oriente tiene poco de ermita. Es más bien una construcción avasallante, enorme, que quita luz, espacio y vistas a los vecinos de la zona, una construcción creada con el concepto de la iglesia de la contrarreforma, creada, da la impresión, para demostrar el poder de la religión, olvidando los derechos de los ciudadanos que ven como sus casas se quedan apenas sin aire, sometidas a esa gran construcción un tanto avasallante.
Encajonados por un edificio enorme, impropio del espacio en el que se está levantando, privados de la zona verde, los vecinos de la Plaza de la Ermita se van a quedar sin luz en sus casas, sin el verde de los árboles que veían por sus ventanas. A cambio tendrán una iglesia con capacidad para más de mil personas, una iglesia muy grande. Que ni siquiera se puede decir que vaya a ser una hermosa obra de arte.
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